¡Habemus panem…! Pan casero

El pan como el de antes…

Narn i Dor-lómin

pan_casero
Cocinar es siempre una pasión. Aquello que elaboramos, será consumido con placer. Los aromas y sabores se graban a fuego en nuestra memoria y transmiten nuestros sentimientos.
Y de todos los sentimientos, el del abrazo cálido y seguro creo que es el que mejor representa una buena hogaza de pan. Es atávico. Uno de los alimentos más básicos y sencillos de hacer, cuyo aroma, temperatura, densidad y texturas más conocemos.
Hoy dejo aquí mi hogaza de pan, el que ha acabado siendo más mío, con mis propios adherezos. Para todos vosotros. Como un abrazo que podáis repetir en ecos…
Ingredientes y medidas:
Para los áridos:
– Cinco tazas de harina de trigo, o dos y media de harina d etrigo y harina integral. A elección.
– Una cucharadita de bicarbonato sódico.
– Dos cucharaditas de levadura en polvo
– Tres cucharaditas de azúcar
– Una cucharadita de sal
– Opcional:…

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Torrijas.

Eso me lleva a mi infancia. Una vecina las hacia a veces y nos traia a casa. Estaban buenisimas

Velehay

Las torrijas típicas de Semana Santa es uno de los postres más ricos y sencillos, que dentro de los dulces que se suelen realizar en estas fechas es de los mas económicos.

Ingredientes:

Pan (en rebanadas), leche, azúcar,canela, huevo y aceite.

Elaboración: Se rebana el pan, (Antiguamente se hacía con el pan de un día para otro por que estaba mas asentado, hoy día ya venden panes rebanados especiales para su elaboración). Se echa leche en un recipiente y se le añade un poco de azúcar y canela, (No mucha por que después se rebozara en una mezcla de azúcar y canela) Se emborrachan las rebanadas en la mezcla de la leche, (Que queden bien empapadas, pero cuidado con que el pan no se rompa) Se pasan por el huevo batido previamente y se hecha en una sartén donde le hemos añadido abundante aceite, (Si el aceite es de oliva…

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Gachas

Castillejo Magazine

FullSizeRender (2) Gachas acompañadas de torreznos y vino

Raquel Puerta y Lourdes López nos invitan a comer una buen plato de gachas. Este plato es una comida contundente, que en tiempos pasados se tomaba como desayuno o almuerzo (como se llamaba en Castillejo a la primera comida del día) para poder resistir las duras tareas del campo y las bajas temperaturas que afectaban a la comarca. Se cocinaban con los aceites y grasas que surgían de las conservas de la orza (chorizos, costillas, lomo etc.), resultantes de la matanza del gorrino.

FullSizeRender[2]El plato principal de este día de la matanza era una buena ración de gachas elaboradas con los productos del cerdo recién matado.

Está claro que si estamos a dieta no nos meteremos un plato de gachas entre pecho y espalda, pero una vez al año, no hace daño.

INGREDIENTES 

Un kilo de papada de cerdo

Hígado de cerdo (la cantidad, según los gustos)

Una…

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Perrunilllas.

Otra receta que tengo que probar!

Velehay

Hacía tiempo que tenía ganas de hacerlo pero no estaba seguro de poder hacerlo ni tenia la receta adecuada, hace un par de días mi amiga Chelo Dorado me dio la receta de las perrunillas como se hacían antiguamente y me he atrevido a hacerlas.

Aquí os traigo el resultado y la receta.

Ingredientes:

1kg de Manteca de cerdo, 2 Huevos,  10 claras, 900 grs de Azúcar, 1,5 kg de harina, 1 copa de Anís y la ralladura de 4 Limones.

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Crepes, filloas o naleśniki ;-)

Receta de Nalešniki (lo siento no puedo poner esa ese especial)

be happy and fit

¡Hola chic@s!

Desde hace algún tiempo tengo problemas con dormir y me levanto ya cansada, y por lo tanto no tengo inspiración para cocinar algo sofisticado. En situaciones así siempre me saca de un problema la receta de naleśniki que son muy parecidos a crepes o filloas. La diferencia es que los polacos los comen no solo dulces, sino también  con carne y verduras.  La preparación de la masa no suele durar más que 10 minutos y freírlas es la cuestión de 20-25 minutos.

Antes de presentaros la receta, quiero demostraros mi agenda de las recetas 🙂 ¿Vosotr@s también tenéis alguna agenda así?

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Gracias a la harina integral, obtenemos ese plato en la versión sana.

Ingredientes:

  • 2 huevos
  • 1,5 vaso de la harina integral
  • 1 vaso de la leche (leche de vaca, de avena, de almendras)
  • 1 vaso de agua
  • 2 cucharadas de aceite
  • Una pizca de sal
  • Edulcorante (no necesariamente)

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Empanada de manzana

Esta receta me parece genial. Un día de estos probaré a hacerla

Narn i Dor-lómin

EMPANADA DE MANZANA (segun la receta de Manuel Paz Vizcaya)

Ingredientes:

– Manzanas
– Azucar
– Canela
– 3 tazas de harina
– 2 huevos
– Aceite
– Sal
– Un poco de levadura disuelta en medio vaso de agua tibia
– Manteca (1 cm de barra) o Margarina (1 cucharada)

Preparacion:

Cortamos las manzanas, las recubrimos de azucar y canela y las reservamos en una fuente.
Preparamos la masa mezclando la harina con la levadura disuelta en agua, añadimos los huevos y un chorro de aceite. Para amasar se puede usar un tenedor y vamos añadiendo el agua que sea necesaria (como un cuarto de vaso pequeño).
Una vez hecha la masa la dejamos fermentar durante una hora.
Cortamos la masa en dos (la masa para la base debe de ser un poco mayor).
Untamos la empanadeira (tambien nos vale la base de una tartera) con un poco de…

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Tallarines con marisco

He estado varios días sin actualizar este blog, aunque he hecho varias fotografías para preparar nuevas entradas, pero la falta de tiempo no me ha ayudado. Hoy he preparado en casa tallarines con marisco, y voy a publicar la receta aquí. Al mismo tiempo iré añadiendo otras realizadas estos últimos días.

Pues bien, aquí os traigo esta receta que es sencilla de hacer, y se trata de una base de gambas y vieiras, acompañadas de pimientos de colores diversos, y añadiéndole salsa Alfredo (la que acompaña generalmente a los fetuccini) que explicaré cómo hacerla, si prefiere no comprarse ya hecha y que servirá para acompañar tallarines (o linguini), y que conforma un plato delicioso, y es que en cuanto puedo me arreglo una receta donde haya pescado o marisco, mis favoritos de siempre.

¿Qué necesitamos exactamente para realizar esta receta?

En esta imagen están los ingredientes principales. En la próxima imagen se muestran los condimentos y especias.

Para empezar, tomaremos tres ajos y los machacaremos, junto a una cebolla que cortaremos en juliana media. Aparte reservaremos medio kilo de vieiras (estas son vieiras pequeñas, lo cual facilita la tarea), unos 300 gramos de gambas peladas, tres pimientos de colores diferentes (de los cuales utilizaremos la mitad de cada uno), un paquete de tallarines o linguini, en este caso he utilizado linguini que además es de trigo entero. Un frasco de salsa Alfredo. Aquellos que no encuentren este tipo de salsa o que prefieran hacerla en casa, aquí va la receta:

Derretir a partes iguales dos cucharadas de mantequilla y dos de aceite de oliva. Añadir ajo picado a fuego bajo. En este caso, si realizamos la salsa nosotros mismos, los ajos no se pondrán con la cebolla en la primera explicación de la receta de tallarines con marisco. Añadir 2 tazas (medio litro) de crema de leche, un poco de pimienta (en este caso utilizo la blanca, ya que se trata de una salsa que irá con marisco, pero también la pimienta negra puede dar un sabor más exótico). Añadir 100 gramos o media taza de queso rallado (Parmesano) y rectificar la sal. Siguiendo a fuego bajo cocinar por espacio de diez minutos o hasta que la salsa comience a espesar y esté todo bien ligado. Añadir entonces una taza de mozarella rallada y ligarlo todo. Seguir cocinando a fuego bajo cinco minutos removiendo de vez en cuando para que la salsa no se pegue. Y listo!

Una vez realizada esta salsa, la reservaremos.

Estos son los condimentos y hierbas que utilizaremos para amenizar esta receta. Podemos añadir  al agua de los tallarines una cucharada de aceite de oliva, una de basílico, media de polvo de ajo y un sazonador que nos guste, pero que aún falte sal, ya que habrán más condimentos que añadir. Yo utilizo este sazonador, que es una variedad de los sazonadores Goya. Para mí este tiene un punto perfecto para dar sabor de forma muy natural.

Esta pimienta blanca le da un toque muy especial al marisco que se añadirá en la receta. Se trata de ofrecer al paladar un refinamiento más.

Pues comenzamos:

Machacamos los ajos con una cuchara para pelarlos fácilmente y los exprimimos en el exprimidor de ajos. Asímismo, lo unimos a la cebolla que ya habremos cortado y lo pondremos todo a fuego medio en una sartén grande, removiendo de vez en cuando hasta que la cebolla comience a estar transparente:

Una vez que la cebolla comience a tener transparencia, añadiremos las vieiras, las gambas y los pimientos cortados a cuadritos. Seguiremos a fuego medio y añadiremos medio vaso de vino blanco. Lo dejaremos que se vaya uniendo todo durante unos diez minutos a fuego medio.

Como extra, para realzar el sabor o hacerlo más intenso, se pueden añadir dos opciones más:

Esta salsa de pescado la compré en una supermercado de cocina oriental. La verdad, si ya conocéis este tipo de salsa sabréis que oliéndola directamente de la botella es nauseabunda. Sin embargo, una vez se comienza a cocinar junto con lo demás le da un sabor increíble. Yo he puesto una cucharada sopera. Arghhh!

Otra opción es la de añadir un cubito de caldo de gambas o de pescado. En este caso caldo de camarón o gambas. Intensificará el sabor de las gambas peladas que añadí antes.

Mientras tanto, el agua de los tallarines ya estará hirviendo. Los pondremos y con un tenedor grande iremos adecuándolos en la olla hasta que estén cubiertos de agua. Recordad que se puede añadir al agua pimienta, basílico, aceite y sazonador, y la pasta tendrá una presencia también bastante generosa junto con lo demás. La caja dice que para comerlos al dente se deben de hervir siete minutos. Como una vez hervidos los pondré con la receta que estoy haciendo, tan solo los herviré seis minutos. Una vez hervidos los pondremos en un colador pero sin poner agua fría. Con un tenedor iremos tomando unos pocos y los separaremos para que no se apelmazen. Los dejaremos así hasta que los utilicemos para ponerlos junto con todo lo demás.

Mientras tanto, ya habrán pasado diez minutos en la sartén grande. Añadiremos la salsa Alfredo y lo ligaremos con una cuchara de madera, a fuego algo más bajo, durante cinco minutos.

Una vez pasado este tiempo, tomaremos los tallarines y los pondremos en la sartén. Despacio los iremos ligando a la salsa que hemos preparado.

Si se quiere, se puede añadir queso rallado pero yo no lo he hecho ya que la salsa Alfredo ya tiene mucho queso.

Lo ponemos en una fuente y … a comer!

Confitura de tomate al estilo de las Antillas

Una de las mejores confituras que he probado fue hace tiempo cuando vivía en Haití, y es que los aromas de los platos caribeños me van siguiendo en el recuerdo, e incluso disfruto rehaciéndolos en platos para mi, mi familia y mis amigos. Ellos descubren comidas exóticas y muy agradables al paladar y disfrutan con las combinaciones picante-dulce, picante-fresco-ácido, en fin, mis viajes me han aportado un sinfín de aromas y sabores.

La confitura de tomate puede ser preparada de varias maneras, pero la que ayer hice en casa es una de las que más me gustan y que me acercan de nuevo a las islas. Hace un tiempo, desperté con un aroma a algo dulce, con especias, que me hizo desear tener un desayuno como los de antes, con mantel de blonda, tostadas, café recién hecho y… mermelada! Me acerqué al patio y allí se estaba cocinando algo que no solo entró por mis ojos sino que despertó en mí un deseo y era saber más sobre cocina antillana. La manera en que allí mezclan las especias con la comida no es idéntica a la que se utiliza en los países árabes o en países asiáticos como la India o Tailandia, es quizás diferente en el sentido que en las Antillas, en cada plato la fruta, el vegetal, o la carne y pescado es el personaje principal, y las especias lo conforman, pero dándole un toque que hace únicas a las especias. La confitura de tomate es un ejemplo y es lo que voy a explicar en esta entrada de mi blog de cocina.

En esta receta se pueden combinar ciertos elementos, como la vainilla y el chile habanero, pero también se puede prescindir de ellos, o simplemente dejarlos en cocción unos minutos solamente para que den un gusto especial pero sin que se transformen en los protagonistas de la historia.

Esta confitura es una de mis favoritas y para ello necesité:

– 1 kilo de tomates frescos (los cogí del jardín, donde crecen maravillosos este año)

– El jugo de media lima (le dará un toque de frescura al dulzor de la confitura, especialmente en este caso siendo tomates le aportará un toque de tomate fresco)

– Cinco clavos de olor (especia bastante utilizada por aquellos lares)

– Medio kilo de azúcar. Aquí tengo que explicar que el azúcar utilizado tendría que ser lo más puro posible, incluso en mi caso he utilizado panela, que es la forma más pura y ecológica de utilizar el azúcar de caña. Si podéis encontrarla es mucho mejor que el azúcar blanco.

– La cuarta parte de un chile habanero. Importante: realizar el trabajo de cortarlo en mitad y de extraer las semillas siempre bajo el agua del grifo, porque es muy fuerte e irritante.

– Media rama de canela. O una si ésta no es muy larga.

Una vez hayáis realizado esta receta podréis probar diferentes especias y aventuraros con jengibre, nuez moscada, pimienta, etc. En mi caso no puse vainilla pero si queréis podéis utilizar tres vainas de vainilla o si es en extracto añadirlo al final de la cocción para que no se torne demasiado evidente el sabor. Quizás una cucharadita de café sea suficiente pero podéis añadir más, siempre al final de la cocción, para que podáis ir poco a poco.

Comenzamos:

1. Escoged tomate maduros, y si queréis o tenéis muchos tomates, podéis hacer dos confituras, una de tomates verdes (y allí si que el chile habanero es excelente) y otra de tomates maduros. En mi caso opté por hacerla con tomates maduros ya que estamos teniendo muchos tomates este año.

Estos tomates son de la calidad roma, así que quedarán un poco más sólidos que si fueran los beefteack que son más jugosos y algo harinosos también. A mi me parece perfecto hacerlos con estos ya que el sabor sera entre verde y maduro.

El peso fue el siguiente:

Para conversiones a libras: 2.4

Lavaremos bien los tomates y pondremos una cazuela con agua hasta que hierva. Una vez hirviendo, la sacaremos del fuego y pondremos los tomates. Este proceso se llama escaldado y lo que hará en los tomates es que los calentará de forma que la piel de los mismos será muy fácil de pelar. Se pueden ir moviendo con una cuchara de madera de vez en cuando para que la piel de todo el tomate este en contacto con el agua caliente y así la piel se pueda pelar después con total facilidad:

Cuando el agua se torne algo más tibia probaremos a pelar un tomate, la piel saldrá fácilmente. Se trata de ir pelando los tomates y reservándolos en una fuente o plato.

En este caso la piel se desprendió sencillamente del tomate. Y así es muy fácil quitarla con ayuda de un cuchillo pequeño de cocina.

Después de pelarlos uno por uno, tomaremos una tabla de cortar y con el cuchillo quitaremos las partes que no utilizaremos, a saber: los restos del cáliz, el pedúnculo, las semillas y la placenta, quedándonos con toda la parte carnosa como se ve en la fotografías siguientes:

Aquí se ve un tomate tal y como resulta después de haberlo pelado en el proceso de escaldado. Vemos que tiene la parte superior, el pedúnculo. Pues bien, nos desharemos del pedúnculo, las semillas y placenta (que tiene un color más claro que el tomate por dentro).

Dos mitades de un tomate. El de la derecha tiene el pedúnculo sacado pero no las semillas ni la placenta (incluyendo esa tira de color claro, como en la derecha) Ambas serán sacadas también, junto con las semillas.

La mitad de la izquierda es perfecta. La de la derecha necesita ser sacada o cortada con el cuchillo de cocina.

Una vez hecho esto, cortaremos de nuevo cada mitad, de forma que el tomate aparezca de esta manera:

Haremos lo mismo con el resto de los tomates, poniéndolos en la misma cazuela donde habíamos hervido el agua, pero esta vez sin el agua.

Allí pondremos los tomates, el azúcar, la mitad de una rama de canela, los clavos de olor, el zumo de media lima y la cuarta parte del chile habanero (teniendo cuidado de lavarse las manos con agua después para evitar irritaciones) y lo pondremos todo a fuego bajo.

Dejaremos que se vaya cocinando poco a poco, para que los jugos desprendidos por los tomates se vayan uniendo poco a poco con los demás ingredientes y así el sabor se vaya matificando en cada fase y sea más sabroso el resultado. Se puede tapar un rato al principio o mientras se va cocinando. Eso es al gusto de cada uno, yo solo lo he tapado unos diez minutos mientras se iba cocinando y hervía despacio. Después lo he dejado de nuevo sin tapar a fuego muy lento pero con un hervor visible y lento. La cocción ha durado algo más de dos horas. Estará listo cuando veais que el color es un rojo profundo amarronado y el jugo de la confitura está casi llegando a consumirse pero todavía hay un poco, como cuatro o cinco cucharadas soperas más o menos. El caso es que tiene que haber sufiente para que cuando lo pongáis en un frasco, el jugo cubra la confitura y no queden partes sin cubrir.

Esta es la imagen de la cocción después de media hora:

Y esta casi llegando al fin de la cocción. Como veis el color ha cambiado, es un amarronado rojo profundo:

Y …. listo!  Sacaremos la olla del fuego y lo dejaremos enfriar todo hasta que esté todavía tibio. Entonces lo pondremos en un frasco de conserva (mejor que mejor, así se mantendrá fresco y sin ningún problema). Lo taparemos y lo pondremos en el frigorífico, y cada mañana no os podréis pasar sin haceros una tostada con mantequilla y confitura de tomate… Estoy segura!

Buenísimo! El sabor del tomate es muy especial en confitura. El tomate es una fruta, así que qué mejor que tomarlo fresco, o confitado…